miércoles, 5 de junio de 2013

Semana de machos

Increíble pero cierto, en el pasar de dos semanas personas importantes se adelantaron en el camino al cielo, y otras aún en vida las sepulté hasta lo más hondo, donde no las pueda ver.

Es así como existen dolores más grandes que el sufrir, llorar o sentir melancolía por la ruptura con alguien, ahora lo sé, existen "dolores" y "decepciones". Lo llegué a entender una vez pasado todo, habiendo vivido estas situaciones siendo el hombro de consuelo de mi madre, prima y familia. Siendo yo la única consiente de lo que estaba sucediendo y aún así me sentía más sola que el punto 1 en un dado.

Es raro, tener gente importante y buena en mi vida, personas que me apoyan y me alientan todos los días. Yo en lo personal las respeto y valoro; sin embargo, sin quitar ni una pizca de mérito, me sigo sintiendo sola, pero no de esa soledad que te hace mal, que te hunde en la melancolía, sino de esa soledad que te agrada, que te enseña a conocerte, de esa soledad que te abraza y no puedes resistirte.

No puedo negar que cada vez mi corazón y pensamientos están bañados en resentimiento puro y malo, me han dañado, me han herido, me han decepcionado, personas que nunca pensé, pero estaba casi segura que lo haríaN, porque sí, soy cociente que no eran lo que parecían y yo me cegaba ante esa vivencia.

"Asco" se volvió una palabra concurrida en mi vocabulario, y eso es lo que llegué a sentir por ti (él). La bajeza de un Conde que no baja de sus altares, pero que vive en un mundo de escoria e implora de rodillas una oportunidad para seguir demostrando al mundo que sigue siendo " él " , el mismo inmaduro e ingenuo niño que no sabe valorar y respetar, que nadie le dice nada y que hace que su mundo de mentiras gire una y otra vez.

Pero llegará el día que caerá y ese día, los que estaremos muy arriba reiremos, y nos mofaremos de lo inoportuno que fue un cruce de palabras con él. Un intercambio de sentimientos desperdiciados, pero que yo estoy agradecida, porque me llenó de sabidurías, de conocimientos que él o ellos, ahora, creen que nadie se da cuenta. 

Adiós Conde, cuida tu reino, cuídate de los chismosos pero sobre todo cuídate de mi, porque cada vez que me recuerdes, pasarás largas horas pensando el ¿porqué? .

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