martes, 31 de agosto de 2010
Sin nombre ni apellido
Y una noche sin pensarlo llamaste, y dijiste cosas que nunca pensé escuchar de ti, de tu ser tan pesado como lo eras tú, digo “lo eras” porque no sé si habrás cambiado, en realidad ahora no importa.
Esa llamada con esa misma voz que varias veces se negó a decir frases hermosas, ese susurrar que evito decirme "TE AMO", esa misma voz que dijo que quería lo mejor para mi; que el dinero lo es todo para él. Que quiere darme todo pero "que le dé tiempo". Que tenga paciencia pues aún no había madurado (por cierto la paciencia se despidió de mi esa misma noche).
Dame una razón para seguir con esto, entraste a mi vida sin anunciarte, sin pedir permiso, descarado, insolente, te metiste en mí, robaste mi corazón y pensamiento.
No sé qué hacer con estas ideas encontradas, sentimientos que se confunden en esta noche con el cielo más oscuro de todas las noches tristes que tuve hasta estos 17 años.
Sé que no soy inmortal pero retare a mi corazón, y no me importa el daño que pueda causarme, pues alguien al final de esta historia será feliz, y eso es lo más importante, o lo fue en su momento.
Aun no puedo rendirme! no quiero, me niego, soy una rebelde de profesión y me niego a buscar la salida de esta estúpida relación; será costumbre, tal vez un poco de actuación pero algo involucra a que te pueda soportar tanto.
Estas frases no tienen nombre y apellido, ¿lo tuvieron alguna vez? Puede ser, pero es mejor no averiguarlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario